Neurobiología del Trauma II

NEUROBIOLOGÍA DEL TRAUMA II:

Amígdala y Eje Hipotálamo-Hipófisis-Suprarrenales

El estrés activa un conjunto de reacciones que implican respuestas conductuales, emocionales y fisiológicas que permiten al organismo responder ante una amenaza de la manera más adaptada posible.


En la nota previa se comentó el papel tan importante de la corteza cerebral prefrontal y la amígdala como principales receptores de un estímulo estresante. Las funciones complejas de la corteza prefrontal son inactivadas para dar lugar a la respuesta refleja y automática por parte de la amígdala. Ésta última activa el “circuito de defensa” que se traduce en la liberación de hormonas de lucha y huida por medio del hipotálamo, hipófisis y glándulas suprarrenales.


El hipotálamo está ubicado en el centro del sistema límbico; se extiende desde la región del quiasma óptico hasta el límite caudal de los tubérculos mamilares y se conecta con la hipófisis a través de fibras nerviosas que viajan desde los núcleos supraóptico y paraventricular del hipotálamo hacia el lóbulo posterior de la hipófisis.


Por otra parte, las glándulas suprarrenales se encuentran ubicadas sobre el polo superior de cada riñón y se encuentran divididas en médula y corteza. Las células de la médula sintetizan adrenalina y noradrenalina; mientras que las zonas histológicas de la corteza producen cortisol (zona fascicular), aldosterona (zona glomerular) y esteroides androgénicos (zona reticular). La adrenalina, noradrenalina y cortisol son las principales hormonas suprarrenales que se secretan ante una situación percibida como estrés o amenaza por parte del “circuito de defensa” como se explicará a continuación.