Conmoción Cerebral

CONMOCIÓN CEREBRAL

Golpes en la cabeza y ¿Por qué protegerse?


Las principales guardias que se practican en el Krav Maga tienen como propósito el proteger la cabeza, el cuello y funciones vitales que en éstos recaen, como las funciones de los lóbulos cerebrales, la vista, la circulación sanguínea hacia el cerebro y la respiración. Las consecuencias de una guardia fallida o no utilizada pueden ser leves, sin embargo, en ocasiones, pueden llegar a ser fatales.


La conmoción cerebral es un traumatismo craneoencefálico leve que se define como una alteración de la función cerebral ocasionada por un impacto directo en la cabeza, cara o cuello con una transmisión de fuerza lineal y/o rotacional. Es la lesión traumática más infradiagnosticada, afecta la memoria y la orientación y puede o no presentarse con pérdida del estado de alerta. 10 a 15% de las lesiones son producidas durante la práctica deportiva, otros mecanismos de lesión incluyen caídas, golpes, accidentes de tránsito y agresiones. Generalmente, los síntomas de una conmoción cerebral son reversibles por completo. No obstante, en algunos casos, las alteraciones de razonamiento, atención, concentración, aprendizaje y memoria pueden llegar a durar más de 12 meses. Así mismo, una conmoción cerebral puede aumentar el riesgo de sufrir otra, y una segunda conmoción puede ser más grave. Lo anterior se conoce como síndrome del segundo impacto y puede llegar a ser mortal. El cráneo está diseñado para impedir la mayoría de los traumatismos en el cerebro, pero no impide que el cerebro se mueva dentro del cráneo. Este movimiento repentino puede estirar y dañar el tejido cerebral y detonar una cadena de cambios dañinos que interfieren con las actividades cerebrales normales.


El diagnóstico de una conmoción cerebral es clínico y los síntomas dependen de la región cerebral que recibió el impacto con mayor fuerza. En general, los síntomas que se pueden llegar a presentar son cefalea (dolor de cabeza), náusea, vómito, alteraciones del equilibrio o coordinación, mareo, intolerancia a la luz y sonidos; visión borrosa, cansancio, pérdida de conciencia, desorientación, confusión, dificultad para la concentración, pérdida de memoria, habla incoherente, irritabilidad, labilidad emocional, ansiedad, y sueño o dificultad para conciliar el sueño.